El sector ganadero uruguayo vive un año excepcional, con cifras récord en exportaciones y precios favorables. Sin embargo, un problema silencioso empaña este panorama: el incremento de las heridas autoinfligidas en el ganado. Productores reportan un aumento significativo de lesiones, principalmente cortes y heridas en patas y ubre, atribuibles al estrés y las condiciones de manejo. Esta problemática genera pérdidas económicas directas por disminución de la productividad, aumento de costos veterinarios y descarte prematuro de animales. Además, representa un desafío ético para la industria, cuestionando las prácticas de bienestar animal y generando preocupación entre consumidores cada vez más sensibles a este tema.
La falta de datos precisos sobre la magnitud del problema dificulta la implementación de soluciones efectivas. Si bien se desconocen las causas exactas detrás del incremento de las autolesiones, se especula sobre la influencia de factores como la sobrepoblación en los potreros, la falta de espacio individual para los animales, una alimentación deficiente y la presencia de estrés por el manejo inadecuado. Es urgente la necesidad de una investigación exhaustiva para determinar las causas y desarrollar estrategias de prevención. Esto implica la colaboración entre productores, veterinarios, instituciones gubernamentales y centros de investigación, promoviendo la adopción de buenas prácticas de manejo que prioricen el bienestar animal y la sostenibilidad del sector. La falta de atención a este problema podría comprometer la imagen de la ganadería uruguaya a nivel internacional y afectar su competitividad en un mercado cada vez más exigente.
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