Los hurtos de ganado, una de las principales inquietudes para los criadores en las áreas rurales de Uruguay, experimentaron un incremento en 2025 respecto al año precedente. El Ministerio del Interior (MI) comunicó que las denuncias de abigeato aumentaron de 867 a 970 casos en ese período, un salto cercano al 12%. Simultáneamente, la proporción de denuncias de abigeato por cada 100 mil residentes en el país se elevó del 24,2% en 2024 al 27% en 2025. Estos números fueron divulgados a finales de enero por el Área de Estadística y Criminología Aplicada (AECA) de la cartera de Interior, como parte de un informe preliminar sobre la actividad delictiva del ejercicio anterior.
**La perspectiva de la Federación Rural**
El presidente de la Federación Rural (FR), Rafael Normey, señaló a El Observador que la incidencia del abigeato había disminuido durante el gobierno precedente. Explicó que «la creación de la Dirección Nacional de Seguridad Rural, bajo la gestión del ministro Jorge Larrañaga, tuvo un impacto favorable. Esa iniciativa impulsó una fuerte movilización en la seguridad del campo, con la participación activa de las comisiones departamentales, lo que resultó en una reducción significativa de estos delitos». No obstante, Normey añadió que «hacia el término de la administración anterior, se percibió una relajación, una sensación de disminución en la vigilancia y la presión policial. De hecho, en 2024 casi no hubo encuentros de la comisión nacional, que finalmente se reunió en 2025 por iniciativa de la Federación Rural, durante nuestro Congreso, ya con el nuevo gobierno en funciones. Allí se retomaron las tareas».
«Mi hipótesis es que la complejidad general de la seguridad pública pudo haber sobrepasado los recursos disponibles, y la priorización de las áreas urbanas derivó en una menor atención para las zonas rurales,» sostuvo Normey. Para la seguridad rural, indicó, «no es necesario reinventar estrategias; se requiere una presencia efectiva y el establecimiento de vínculos con las comunidades locales, porque lo esencial es la presencia in situ, y es precisamente en este aspecto donde, a nuestro juicio, ha habido una falta de intensidad».
**Eventos más graves: asaltos y agresiones**
El dirigente gremial rememoró que el año anterior se registraron varios incidentes de extrema gravedad, incluyendo asaltos violentos con robos de ganado y equipos, e incluso agresiones a productores, algunos de ellos con armas de fuego. «No cabe duda de que 2025 fue un año desfavorable en cuanto a seguridad en el campo, y es una situación que deploramos profundamente,» afirmó.
Respecto al funcionamiento de las comisiones departamentales de seguridad, reconoció que en algunas regiones las reuniones son regulares y la labor es eficaz, mientras que en otras aún hay dificultades para lograrlo. «Si bien consideramos que las comisiones son relevantes, no son lo único fundamental; la clave radica en una mayor presencia policial en las áreas críticas y en una sólida coordinación interinstitucional», aseveró. Normey enfatizó que los productores sugieren, por ejemplo, «que las intendencias pueden ser un apoyo crucial al identificar puntos de venta de carne y embutidos de origen dudoso, lo cual es un punto de partida para la investigación. El trabajo de inteligencia es vital, al igual que el patrullaje con mayor interacción con los productores. Además, entidades como Bromatología y el Instituto Nacional de Carnes podrían aportar significativamente. Es esencial una coordinación integral, dado que el combate al abigeato abarca toda la cadena, desde el campo hasta el comercio ilícito».
Después de insistir en que 2025 no cumplió las expectativas en seguridad rural, el presidente de la FR manifestó que «2026 debe ser un período de intensificación de los esfuerzos, ya que la dirección actual no es la adecuada». Sobre estos asuntos, comentó que «los abordamos con los intendentes; este año, el Congreso Nacional de Intendentes sesionará en el marco de nuestro Congreso de la Federación Rural. Mantenemos una buena relación y es un tema que discutimos con ellos… además, nuestros representantes están presentes en la comisión nacional y en las comisiones departamentales, realizando un trabajo minucioso en cada zona, que tiene sus propias particularidades». «En caso de que la situación no mejore, la Federación Rural evaluará la posibilidad de adoptar otras medidas; por ahora, nos mantenemos en una etapa de observación preocupada», adelantó.
**La importancia de denunciar a pesar de la desconfianza**
Finalmente, Normey exhortó a los afectados a formalizar las denuncias, a pesar del desánimo o la percepción de que es un esfuerzo inútil, ya que «la mera existencia de una denuncia es un aporte significativo». Añadió que «estamos seguros de que las cifras oficiales no capturan la magnitud real del problema, que es considerablemente mayor. Mucha gente opta por no denunciar, pero nuestra insistencia es clara: hay que denunciar». «Es preciso ser realistas; la inseguridad es una preocupación nacional, no exclusiva del ámbito rural. No obstante, el campo no está exento de ella, y muchos productores se encuentran exhaustos y atemorizados… porque ya no se trata solo del robo de un animal, sino de intrusiones violentas que pueden terminar en agresiones armadas. Esto provoca en los habitantes rurales temores mucho más profundos que los que derivan de un simple hurto,» finalizó el titular de la FR.
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