Jueza redacta sentencia especial para un niño de 8 años que obtuvo medicamento por amparo

Una jueza de Familia dedicó una sección de su sentencia a explicarle de manera comprensible a un niño de 8 años el fallo que le otorgó un medicamento de alto costo. La magistrada, Fátima Boné, consideró fundamental que el pequeño entendiera cómo la decisión judicial impactaría positivamente en su vida y salud.

El caso fue destacado por el abogado Juan Ceretta, docente del Consultorio Jurídico de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República, quien compartió los fragmentos de la sentencia que la jueza dirigió directamente al niño. La magistrada enfatizó que el niño «tiene derecho a recibir una respuesta clara, comprensible para su edad», asegurando que el paciente comprendiera lo resuelto respecto a su bienestar.

En su mensaje personalizado, la jueza Boné se presentó como Fátima y explicó su función en el juzgado, un lugar donde «escucho a las personas que tienen situaciones importantes que resolver y me piden ayuda para encontrar la mejor solución».

Con notable empatía, la jueza reconoció los difíciles momentos que el niño había enfrentado, las dolencias físicas y el agotamiento que a menudo le impedían realizar actividades cotidianas como jugar, correr o asistir a la escuela. También hizo hincapié en las interrupciones en su vida social y académica, así como en las numerosas visitas a médicos y hospitales en busca de alivio.

La jueza detalló que la condición del niño se debía a que las defensas de su cuerpo, en lugar de protegerlo, a veces se confundían y provocaban inflamación y dolor en sus articulaciones y otras partes del cuerpo. Sin embargo, le comunicó que existía un medicamento, de nombre «difícil», que podía ayudarlo a controlar mejor la enfermedad y a sentirse más fuerte. Aclaró que este tratamiento «no hace magia ni cambia todo de un día para el otro», pero sí podía contribuir a reducir el dolor, aumentar su energía y permitirle realizar con mayor tranquilidad las actividades necesarias para su crecimiento y desarrollo.

Boné subrayó un mensaje crucial sobre los derechos del niño: «Quiero que sepas algo importante: no importa que vivas en XXX, tienes los mismos derechos que cualquier otro niño. Tienes derecho a estudiar, a jugar, a descansar y, sobre todo, a recibir el tratamiento que necesitas para cuidar tu salud».

Por ello, la jueza dictaminó que el niño recibiría este medicamento «pensado especialmente para ayudarte a sentirte mejor, aliviar tus dolores y darte más fuerza para que puedas hacer con mayor tranquilidad las cosas propias de un niño de tu edad».

Finalmente, la magistrada reconoció el papel fundamental de la tía Ana, quien «se ha preocupado mucho para lograr que yo pueda darte este medicamento» y lo acompaña en cada paso de su camino.

Este fallo favorable, que garantiza el acceso al medicamento, fue el resultado de un recurso de amparo presentado ante la Justicia por estudiantes del Consultorio Jurídico, un logro celebrado por el profesor Juan Ceretta.

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