Gastón Martínez, director de la Dirección General Forestal (DGF) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), ha enfocado su análisis en la situación actual del sector forestal uruguayo, subrayando su papel fundamental en el progreso productivo del país. En una reciente entrevista con El Observador, Martínez detalló nuevas iniciativas y los retos que enfrenta esta actividad, que considera una verdadera «política de Estado».
El jerarca informó sobre la puesta en marcha de tres proyectos significativos que emplearán madera de pino. Asimismo, resaltó un crecimiento interanual del 4% en las exportaciones al concluir el primer semestre de 2026 y valoró el reconocimiento internacional recibido por Uruguay por su exitosa política de protección del bosque nativo. Entre las prioridades de la actual administración forestal, se incluyen la implementación del Certificado de Libre Deforestación, la elaboración de una nueva Cartografía de Bosque Nativo, el uso de tecnologías de teledetección para combatir ilícitos en áreas forestales nativas, y un enfoque renovado en la extensión, educación y vinculación social. Martínez enfatizó que el desafío actual es asegurar la sostenibilidad productiva y un ordenamiento territorial adecuado, basándose en la experiencia acumulada para que los resultados sigan beneficiando a la sociedad.
**Impulso al Valor Agregado en la Industria**
Consultado sobre la división del sector entre producción de campo e industrialización, Martínez explicó que la fase industrial es la principal impulsora de la actividad agraria, condicionando las especies plantadas, el manejo y los ciclos de rotación. La predominancia del eucalipto es notoria, representando el 90% de las plantaciones frente al 10% del pino, una diferencia aún más marcada en la producción de viveros. El director expresó optimismo ante la inminente inauguración o ejecución de tres grandes emprendimientos que utilizarán pino, anticipando una posible reversión de la tendencia a la baja en la superficie de esta especie y un impulso a iniciativas que generen mayor valor agregado nacional, lo cual es vital para el desarrollo de las localidades del interior.
En cuanto a la madera sólida de eucalipto grandis, si bien su procesamiento de alta calidad es demandante en tecnología y tiempo, y las grandes empresas uruguayas han logrado incorporarlo, los aserraderos de menor porte aún enfrentan dificultades. Por ello, el Centro Tecnológico Forestal Maderero, con participación de la DGF, trabaja en proyectos para su aprovechamiento industrial mecánico. La industria celulósica, por su parte, se mantiene estable en su producción, operando al límite permitido, y se ha consolidado como el segundo bien exportable del país.
**Balance Exportador del Primer Semestre de 2026**
Respecto al desempeño exportador, Martínez detalló que, tras un 2025 marcado por una baja en el valor de las exportaciones debido a la disminución del precio de la celulosa, el primer semestre de 2026 mostró un crecimiento interanual del 4%, alcanzando los US$ 1.177 millones, a pesar de la coyuntura global de menor demanda y alta competencia. El resto de los productos mantuvieron valores cercanos a los US$ 210 millones, con una baja en los chips compensada por un aumento en la madera rolliza, sumando exportaciones totales por casi US$ 1.400 millones en el período.
Sobre el progreso en el agregado de valor a la madera, el director afirmó que la dirección es favorable, impulsada por los nuevos proyectos que se están instalando. Señaló que el crecimiento uruguayo está intrínsecamente ligado a la capacidad de atraer inversiones. Más allá de un marco regulatorio e institucional sólido, Uruguay posee ventajas claras para cumplir con las nuevas exigencias del comercio internacional, como la trazabilidad de productos libres de deforestación y el respeto de los marcos jurídico y social.
**Esfuerzo Nacional en Protección del Monte Nativo**
En el ámbito normativo, Martínez mencionó que la legislación forestal, desde la segunda Ley Forestal de 1987, ha sido objeto de más de 30 decretos en casi 39 años, evidenciando una dinámica adaptativa para lograr la sostenibilidad productiva. En relación con la protección del bosque nativo, Uruguay ha logrado un éxito distintivo en la región, producto de un gran esfuerzo que incluye exenciones impositivas para bosques registrados y un marco normativo claro y severo contra incumplimientos. El director reconoció el desafío de mantener este estatus frente a la creciente presión por el uso de la tierra y el cambio climático. La DGF considera la protección de estos ecosistemas como su responsabilidad institucional, pero enfatiza que la vigilancia y el control son tareas que la sociedad en su conjunto debe asumir, promoviendo el conocimiento de los beneficios del bosque nativo y su uso responsable mediante planes de manejo autorizados.
Los nuevos requisitos de la Unión Europea para productos libres de deforestación representan un importante desafío que Uruguay aborda con iniciativas públicas, lo que contribuye a su reconocimiento internacional como un país que cumple sus compromisos ambientales.
**Una Política de Estado con Impacto Nacional**
Para que el público general comprenda la trascendencia del sector, Martínez destacó que la silvicultura es uno de los principales motores del desarrollo productivo de Uruguay. Con más de 1.1 millones de hectáreas de bosques plantados, que equivalen al 6.6% del territorio nacional, la cadena forestal genera empleo, fomenta el desarrollo regional, añade valor a la producción y posiciona al país como un proveedor confiable de productos renovables y sostenibles para más de 60 naciones. Este crecimiento es fruto de una visión estratégica de largo plazo, iniciada con los estudios de la CIDE en 1964 y consolidada por la Ley Forestal de 1987, aprobada por unanimidad, calificando a la forestación como una «política de Estado exitosa». El actual reto es preservar la sostenibilidad productiva y el ordenamiento territorial, capitalizando la experiencia para que los beneficios continúen repercutiendo positivamente en la sociedad.
En cuanto a la calidad del empleo, la DGF monitorea que el desarrollo productivo se alinee con un impacto social positivo. Un estudio del Centro Tecnológico Forestal Maderero, respaldado por la DGF, reveló que la forestación ha impulsado la infraestructura, diversificado el empleo y mejorado la calidad laboral mediante regulaciones y tecnificación, generando puestos mayormente estables, formales y con mejores remuneraciones que en otras actividades rurales tradicionales.
**Otros Proyectos Estratégicos de la DGF**
Martínez también informó sobre otras iniciativas de la DGF. Resaltó la mejora de la gestión gubernamental a través de la implementación del Sistema Nacional de Información de Bosques (SNIB), que digitaliza todos los procesos de registro y planes de manejo de bosque nativo, y anunció que la plataforma para bosque plantado estará operativa antes de fin de año.
Adicionalmente, se trabaja en el Certificado de Libre Deforestación, que facilitará el cumplimiento de la debida diligencia exigida por la Unión Europea para productos sensibles como carne vacuna, cuero, soja y derivados de madera. Para ello, la DGF elabora anualmente mapas de cambio de uso del bosque nativo y está desarrollando la nueva Cartografía de Bosque Nativo, que será clave para reportar el Indicador de Desempeño 2 (KPI2) del Bono Soberano emitido en 2022.
La mejora en la gestión también se refleja en el aumento de la detección de intervenciones ilícitas en el bosque nativo gracias a nuevas tecnologías de teledetección, que optimizan la fiscalización. La DGF ha fortalecido su trabajo de extensión, educación y vinculación con la sociedad, promoviendo espacios de intercambio y difusión de conocimientos forestales a través de jornadas técnicas, capacitaciones, visitas y actividades de prevención.
Paralelamente, la Comisión Honoraria de la Madera, presidida por la DGF, ha consolidado un ámbito de trabajo interinstitucional con diversos ministerios, universidades y actores del sector, buscando desarrollar lineamientos técnicos para la construcción con madera, impulsar la capacitación, la investigación y el intercambio de experiencias, promoviendo la innovación y el mayor aprovechamiento de la madera nacional.
Finalmente, se realizan actividades de extensión con productores agropecuarios para fomentar el uso de árboles en los sistemas productivos, destacando los sistemas silvopastoriles como herramientas para fortalecer la ganadería, mejorar el bienestar animal, incrementar la productividad y aportar mayor resiliencia frente a los desafíos climáticos.
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