Mayo marca el inicio de una era transformadora para la ganadería uruguaya

Mayo de 2026 ha sido un mes fundamental, marcando el comienzo de una nueva etapa para la ganadería uruguaya, impulsada por la entrada en vigor del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. Esta noticia, destacada por Blasina y Asociados el 11 de mayo, llega en un momento crucial para la carne vacuna, un alimento esencial en la dieta uruguaya, valorado por sus proteínas de alta calidad, hierro hemínico, vitamina B12, zinc y selenio.

Curiosamente, el mismo 1º de mayo fue testigo de dos acontecimientos dispares. Mientras Uruguay celebraba esta apertura comercial, la sofisticada ciudad de Ámsterdam, un símbolo cultural europeo, implementaba la prohibición de publicidad de carne y combustibles fósiles en sus espacios públicos. Esta medida, ya adoptada previamente por otras urbes neerlandesas como Haarlem (2022), Utrecht y Nimega, refleja una tendencia hacia un menor consumo cárnico, con carteles de cadenas de comida rápida siendo reemplazados por anuncios de instituciones culturales como el Rijksmuseum.

No obstante, para la ganadería uruguaya, ese día marcó el inicio de un acuerdo con el potencial de transformar la industria. Con el establecimiento de cuotas de exportación que se incrementarán progresivamente desde este mes y en los próximos años, se proyecta que el precio de la carne uruguaya para exportación supere por primera vez los US$ 6.000 por tonelada este año, abriendo nuevas oportunidades. El continente europeo, con su considerable poder adquisitivo, enfrenta una disminución constante en su producción cárnica. Las proyecciones de la UE para 2026 indican un consumo per cápita estable y una demanda robusta, lo que, combinado con precios elevados y una reducción del ganado, anticipa un incremento en las importaciones y un descenso en las exportaciones de carne y animales vivos.

En 2025, las importaciones de la UE ya habían crecido un 18% (418 mil toneladas), y Uruguay se destacó como uno de los principales beneficiarios, elevando sus envíos un 46,6% respecto a 2024, alcanzando 72.222 toneladas peso carcasa, la cifra más alta desde 2009. Las 22.964 toneladas adicionales aportadas por Uruguay representaron casi un tercio del total de nuevas importaciones de la UE. La tendencia decreciente de la producción cárnica de la UE es notoria; en el primer bimestre de 2026, la producción de carne vacuna disminuyó un 6,4%, superando la proyección anual del 2,6% de la Comisión Europea. Esto implicaría una reducción de 170.000 toneladas respecto a 2025, situándose en 6,21 millones de toneladas, y una pérdida acumulada de casi dos millones de toneladas en los últimos 15 años, desde los 8,11 millones de toneladas de 2011. Para este año, se anticipa un aumento adicional del 10% en las importaciones, alcanzando las 460 mil toneladas, con un notable crecimiento del 24% en enero de 2026 (de 37.240 a 46.080 toneladas), lo que indica una aceleración significativa.

Particularmente, los envíos bajo la cuota Hilton se benefician inmediatamente con la eliminación del arancel del 20% que se aplicaba hasta la semana previa. Esto representa un ahorro fiscal estimado de US$ 11 millones para Uruguay, basado en su cuota actual de 5.600 toneladas, según datos del Instituto Nacional de Carnes (INAC).

La carne refrigerada representa un segmento de alto valor para Uruguay. De las 72.222 toneladas exportadas, los cortes de carne enfriada sin hueso vieron un incremento en 2025, pasando de 23.248 a 31.297 toneladas, constituyendo el 43% del total. Este segmento es crucial, ya que se comercializó a un valor promedio de US$ 13.656 por tonelada, generando US$ 423 millones de los US$ 589 millones totales, es decir, el 72% del valor. El precio medio de estos cortes ha mostrado un ascenso sostenido en los últimos tres años: de US$ 11.585 en 2023 a US$ 13.656 en 2024 (un aumento del 18%), y alcanzando US$ 15.301 en los primeros cuatro meses de 2026, con un volumen de 7.570 toneladas. Los Países Bajos, Italia, Alemania y Portugal son los principales destinos de esta carne enfriada. Históricamente, Alemania ha ofrecido los mejores precios, superando a Países Bajos por alrededor de US$ 1.000 por tonelada. Sin embargo, en el primer cuatrimestre de este año, Italia experimentó un notable aumento, de US$ 13.700 a US$ 18.460, superando a Alemania. Países Bajos sigue siendo el mayor receptor en volumen, actuando como centro logístico regional a través del puerto de Róterdam, aunque su participación ha disminuido del 57% en 2023 al 50% en 2025, debido a una mayor compra directa de Italia y Portugal.

Uruguay se posiciona como un proveedor ideal para el mercado europeo, gracias a características que se alinean perfectamente con las demandas del bloque. Entre ellas destacan la deforestación cero, la producción mayoritaria en campo natural que garantiza un elevado bienestar animal desde el nacimiento, una matriz energética limpia, trazabilidad completa, y la protección legal del monte nativo y la prevención de la erosión. Estas ventajas intrínsecas confieren a Uruguay una competitividad inigualable frente a otros miembros del Mercosur.

Paralelamente a la apertura de estas cuotas, la UE ha lanzado una consulta ciudadana para formular una estrategia ganadera integral, cuyo período de recolección de opiniones finaliza en el segundo trimestre de 2026. Esta estrategia reconoce la ganadería como un pilar fundamental del sector agrícola europeo, al tiempo que busca abordar retos como la disminución de la cabaña bovina y la escasa rentabilidad de los productores, incluso con subsidios. Como es habitual en la UE, la estrategia también integra preocupaciones medioambientales y la necesidad de mantener la competitividad comercial. Su propósito es asegurar la resiliencia del sector ganadero europeo frente a la liberalización comercial, potenciar su competitividad y asegurar su sostenibilidad económica, social y ambiental.

Esto implica un desafío significativo para Uruguay y los demás países del Mercosur, ya que la UE pretende armonizar los estándares para los productos importados con sus propias normativas de producción, incluyendo el bienestar animal, siempre “tras una evaluación de impacto y en cumplimiento del derecho internacional”.

El diagnóstico de vulnerabilidades planteado por el gobierno europeo subraya varios puntos clave:
* **Declive productivo:** Reducción de rebaños y cierre de explotaciones, especialmente de rumiantes, poniendo en riesgo la continuidad de la producción en ciertas áreas de la UE.
* **Viabilidad económica:** Márgenes estrechos debido a altos costos de insumos, volatilidad del mercado y presión competitiva, limitando la inversión.
* **Bienestar del productor:** Incertidumbre económica y riesgos climáticos que generan estrés, problemas de salud mental y dificultan el relevo generacional.
* **Impacto ambiental:** Necesidad de reducir emisiones y externalidades negativas, especialmente en zonas de alta concentración ganadera, promoviendo la circularidad sin sacrificar productividad.
* **Sanidad y bienestar animal:** Cargas operativas y económicas adicionales por amenazas sanitarias y estándares, que requieren normas proporcionales y apoyo adecuado.
* **Competitividad comercial:** Los elevados estándares internos de la UE generan costos no siempre recompensados por el mercado. Se considera armonizar las exigencias de producción para importaciones, incluyendo bienestar animal, con una evaluación de impacto y respeto al derecho internacional.

En este contexto, la opinión de la empresa española Vall Companys es relevante. Si bien valora la iniciativa europea por reconocer el papel esencial del sector en la economía, el entorno rural y la seguridad alimentaria, también alerta sobre un escenario complejo. Señala el aumento de la presión regulatoria, la competencia global y los riesgos sanitarios como amenazas para la viabilidad de las explotaciones. Vall Companys enfatiza que, dado que el sector ya opera con altos estándares, cualquier nueva normativa debe implementarse de forma progresiva, proporcionada y con el respaldo financiero necesario, para salvaguardar el tejido productivo, particularmente en áreas rurales. Además, el grupo aboga por la reciprocidad en los estándares aplicados a las importaciones de terceros países y por elevar la sanidad animal a prioridad estratégica, fortaleciendo la prevención, la coordinación europea y el principio de regionalización.

Las transformaciones propuestas por la UE para su propio sector ganadero ofrecen lecciones valiosas y aplicables para la futura competitividad de Uruguay. Entre ellas, la innovación en genética, alimentación eficiente, sanidad y el uso de tecnologías digitales se perfilan como claves para optimizar la productividad y reducir el impacto ambiental. Existe una creciente demanda por productos cárnicos de alta calidad, producidos de manera sostenible y con identidad regional. La bioeconomía circular, que incluye una gestión mejorada de nutrientes, la valorización de estiércol y la integración con sistemas agrícolas, es fundamental para la eficiencia de recursos y el rendimiento ambiental, enfatizando el rol de la ganadería en la conservación de los pastizales. Las inversiones en bienestar animal, trazabilidad y certificación pueden fortalecer la reputación de los estándares, lo cual es tan relevante para la UE como para Uruguay en su ambición de ser el proveedor global de carne vacuna gourmet.

En resumen, el mercado europeo será exigente para Uruguay, comparable a una competencia de alto nivel, pero con una ventaja crucial: la posición competitiva uruguaya es sustancialmente superior a la de sus vecinos regionales, quienes enfrentan desafíos como la deforestación, la falta de trazabilidad y la escasa proporción de pastizales nativos. Cumplir con los elevados estándares europeos es imperativo, pero al hacerlo, el «rump and loin» uruguayo consolidará un posicionamiento en el mercado que será muy difícil de igualar por otros países de la región.

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