Despegue histórico en el sector ovino: carne y lana alcanzan precios récord en Uruguay

El rubro ovino vive una semana memorable en Uruguay, al registrar nuevos máximos históricos tanto en el valor de la carne como en el de la lana. Los precios de la lana han alcanzado su pico desde 2019, mientras que la carne ovina destinada a la exportación rompe todos los récords anteriores.

En cuanto a la carne ovina, el precio por tonelada exportada ha superado la marca de los US$ 8.000 en las últimas dos semanas. Datos provisorios del Instituto Nacional de Carnes (INAC) indican que, entre el 16 y el 23 de mayo, se exportaron 246 toneladas con un valor promedio de US$ 8.814, acercándose a los US$ 9.000.

Este notable aumento se atribuye en gran medida al resurgimiento de la demanda desde Israel, un mercado clave que tradicionalmente paga los mejores precios por la carne ovina con hueso. Israel había interrumpido sus operaciones en abril a raíz del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán en marzo. A pesar de que el volumen total exportado hasta el 23 de mayo de 2026 (3.900 toneladas) representa una contracción del 26% en comparación con el mismo período de 2025, el valor generado ha experimentado un significativo salto del 34%, alcanzando un promedio de US$ 6.817 por tonelada.

La faena de ovinos experimentó una leve baja del 5% en la última semana, pasando de 8.062 a 7.660 animales. Este ajuste se debe principalmente a una disminución en el ingreso de corderos, que cayeron de 4.126 a 3.054 cabezas, representando ahora el 40% del total faenado frente al 51% de la semana previa. Por otro lado, la faena de ovejas mostró un ligero incremento, subiendo de 3.275 a 3.591 cabezas, constituyendo el 47% del total.

El acumulado anual de ovinos faenados asciende a 190.478, lo que implica una reducción del 23% respecto al año anterior, en línea con los menores volúmenes de exportación. Actualmente, la oferta de ovinos para faena se encuentra en su punto más bajo del año, con cargas pendientes de esquila y una mayor disponibilidad de ovejas y capones que de corderos. A pesar de esto, los precios se mantienen en máximos históricos, con referencias para los corderos entre US$ 6 y US$ 6,10 por kilo, una leve suba semanal, y un ajuste para las ovejas a US$ 4,97, según el INAC.

En el mercado lanero, el indicador IME de Australia alcanzó un nuevo tope de US$ 13,85 por kilo base limpia esta semana, un récord no visto desde abril de 2019. Tras la fuerte caída durante la pandemia entre 2020 y 2021 y varios años de precios deprimidos, el sector de la lana consolida un período de recuperación. Javier Da Silveira, presidente de la Sociedad de Criadores de Merilín, destacó que «en la lana los valores se están recuperando y en la carne es un momento excepcional con el cordero a US$ 6, para la Merilín al ser raza doble propósito de lana fina, es una coyuntura muy especial». Las sociedades de razas ovinas realizarán sus giras anuales en las próximas semanas: Merilín el 2 y 3 de junio en Flores y Colonia; Poll Dorset con su Expo Nacional del 4 al 6 de junio en Salto; Corriedale el 10 y 11 de junio en Artigas y Salto; y Suffolk el 4 de julio en Durazno.

Los galpones y barracas han experimentado un alivio en 2026. Después de años con altos inventarios, mayo ha sido un mes de menor actividad comercial, con pocos negocios posteriores a una zafra muy dinámica. Los valores en el último semestre han superado entre un 60% y un 70% los de la zafra anterior. La última semana, el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) reportó la venta de un lote tradicional, sin acondicionar, de 6.000 kilos de 28 micras a US$ 2,20 por kilo base sucia. Los productores se encuentran en una posición favorable de cara a la próxima zafra lanera, que comenzará a tomar ritmo con las esquilas a fines de junio. La demanda global continúa mostrando interés por lanas de diversas especificaciones y diámetros, una tendencia reafirmada en el mercado australiano la semana pasada. En un contexto de precios al alza y un dólar fuerte, casi el 99% de la oferta se colocó en los remates australianos, la mayor proporción desde los primeros remates del año, lo que demuestra una avidez sostenida hasta el final de la zafra. Esta favorable coyuntura impulsa a los productores uruguayos a retener vientres, lo que a su vez generó una fuerte demanda y muy buenos valores para los reproductores este año.

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