Matías Carámbula, subsecretario del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), ha realizado un balance de la gestión a un año del inicio de la transición al frente de la cartera. En una entrevista con El Observador, Carámbula abordó temas cruciales como el presupuesto, el déficit hídrico, el próximo Año Internacional de los Pastizales y Pastores, y su experiencia de trabajo junto al ministro Alfredo Fratti. Entre sus diversas reflexiones, destacó el anhelo ministerial de cultivar una «mayor cercanía y sensibilidad con la realidad del sector», un objetivo que buscan fortalecer aún más.
Aunque la conmemoración formal del primer año de la actual dirección del MGAP se cumplirá el 1° de marzo, Carámbula recordó que el proceso de transición se inició el 12 de enero del año pasado, marcando un año completo de inmersión y conocimiento del ministerio. Respecto a si se siente conforme, el subsecretario explicó que, como es habitual en el primer año de una administración, el presupuesto fue un tema central. En un contexto nacional de limitaciones económico-financieras, gran parte de las políticas ministeriales se definen en este ámbito. El presupuesto aprobado logró integrar varias de las propuestas clave del MGAP, incluyendo la Estrategia Nacional para el Control de la Garrapata, la Estrategia Nacional de Riego y el Programa Procría.
Carámbula describió el Procría como un programa estratégico, enfocado en uno de los desafíos fundamentales de Uruguay: en un escenario de creciente demanda y oportunidades para la exportación de carne, existe una dificultad en la base productiva. Este programa busca optimizar los indicadores productivos y reproductivos para aumentar la población ganadera y, con ello, impulsar la industria y las exportaciones. El proyecto presupuestal también puso énfasis en la política de tierras a través del Instituto Nacional de Colonización, un tema de amplio debate público este año. Otro pilar programático es el Plan Nacional de la Agricultura Familiar. Carámbula reconoció que lograr incrementos presupuestales para este plan, así como para la producción granjera, la lechería y la pesca –considerados prioritarios por el ministerio–, sigue siendo un desafío, aunque el Ministerio de Economía planteó la posibilidad de ajustes futuros a medida que el país crezca.
El subsecretario señaló que la agenda ministerial estuvo marcada por importantes debates políticos y públicos, siendo Colonización uno de ellos. Sin embargo, más allá de casos específicos como el de María Dolores, Carámbula enfatizó la importancia de reivindicar el compromiso estatal con una política de acceso a la tierra para la producción familiar, especialmente para ganaderos y lecheros. Argumentó que la ausencia de una política de Estado en este ámbito es una de las razones del declive de los pequeños productores familiares, un fenómeno muy claro en la lechería, donde el tamaño de las explotaciones es un problema. El objetivo es una política de tierras que facilite la ampliación de escala para los productores lecheros familiares, ya sea a través de la expansión de predios existentes o mediante iniciativas colectivas, como el campo de María Dolores. Este último se proyecta como un banco de forraje y centro de recría para beneficiar a unos 400 productores, y se evalúa también el uso de sus instalaciones para el sector cárnico, lo que Carámbula considera una política gubernamental crucial.
Volviendo al ámbito presupuestal, el subsecretario expresó una satisfacción general, si bien reconoció la existencia de áreas que precisan mayor inversión. Subrayó la necesidad de robustecer áreas como la horticultura, la pesca, la producción familiar, la agroecología y la lechería con mayores asignaciones en 2026 y años subsiguientes. Paralelamente, el MGAP ha avanzado significativamente en coordinación con Cancillería, implementando una clara política de cooperación y comercio internacional. Este período ha visto la concreción de diversas acciones que refuerzan el reconocimiento del multilateralismo en la inserción internacional de Uruguay, incluyendo avances en los acuerdos Mercosur-Unión Europea y la apertura hacia mercados asiáticos y árabes, lo que demuestra la intensa participación del ministerio en una estrategia internacional robusta.
**Programa Procría del MGAP: «Un hito de este gobierno»**
Al destacar las iniciativas más relevantes que se lograron diseñar y activar, Carámbula resaltó el Programa Procría. Informó que, tras culminar su proceso de diseño, el programa comenzó a funcionar a mediados del año pasado y se encuentra actualmente en ejecución, financiado tanto por el presupuesto quinquenal como por recursos extrapresupuestales provenientes de convenios y programas de cooperación internacional. El subsecretario lo considera un avance significativo y un hito de la actual administración.
También mencionó la Estrategia Nacional de Riego, que si bien se presentará en marzo, el ministerio, a través de la Dirección General de la Granja (DIGEGRA) y la Dirección General de Desarrollo Rural (DGDR), ya ha implementado programas específicos en 2025. Estos buscan integrar el agua como un componente estructural en los sistemas productivos, tanto para riego vegetal como para el suministro animal. La DGDR lanzó una convocatoria en diciembre para programas de acceso al agua destinados a la producción ganadera familiar de carne y leche, mientras que DIGEGRA finalizó su reglamentación en 2025 para lanzar su propia convocatoria de riego en horticultura y fruticultura en 2026. Carámbula también destacó la política de tierras como un hito importante, señalando que 2025, aunque fue un año de elaboración, también generó numerosas señales de acción concreta.
**Un MGAP abierto al diálogo y cercano a la realidad**
Al definir el perfil que los actuales jerarcas del MGAP han instaurado en coordinación con el gobierno, Carámbula admitió las restricciones inherentes al diseño y la situación del ministerio, que a veces limitan las acciones. Sin embargo, enfatizó que la institución posee un marco conceptual claro sobre su rol en el país y un enfoque programático que se traduce en acciones definidas y concretas. Describió la construcción de una propuesta ministerial que, sin apartarse de la visión programática del Frente Amplio, se materializa en la realidad concreta, una característica que atribuye en gran medida al ministro Alfredo Fratti. Esta combinación de concepto, programa y acción ha permitido respuestas ágiles, incluso antes de la aprobación total del presupuesto quinquenal.
Carámbula afirmó que el MGAP es un ministerio «abierto al diálogo» con las gremiales y los diversos actores del sector, mostrando gran disposición a la conversación, al acuerdo y a la recepción de propuestas. Otra característica fundamental de su identidad, según el subsecretario, es la búsqueda de una profunda «cercanía con la realidad» y una «gran sensibilidad» hacia las necesidades del medio rural, un aspecto que desean fortalecer aún más.
**Trabajar con Alfredo Fratti: «Una formación personal»**
Sobre su experiencia de trabajo con el Dr. Fratti, Carámbula compartió que ha sido un periodo de mucho aprendizaje y «formación personal». Destacó la centralidad de la complementariedad entre ambos, tanto por sus trayectorias de vida y experiencias como por su formación profesional (un agrónomo y un veterinario). Carámbula valoró haber aprendido sobre la vasta diversidad de temas, rubros y realidades del agro uruguayo. Fratti, con su sólida trayectoria en ganadería, complementa la experiencia de Carámbula más ligada a la producción granjera y lechera, mientras que juntos han incursionado en el sector pesquero. Sus personalidades también se complementan: Fratti aporta «emoción y sentimiento» a la política actual, algo que Carámbula considera muy positivo, mientras que su propia responsabilidad se enfoca más en el orden y la planificación de la política y el funcionamiento ministerial. Esta complementariedad, insistió, es lo que caracteriza la actual conducción del MGAP.
**El año de los pastizales y de los pastores**
Un acontecimiento internacional de gran relevancia para Uruguay es su co-presidencia, junto a Mongolia, del 2026 como Año Internacional de los Pastizales y Pastores. Carámbula resaltó la excelente relación con organismos como la FAO, IICA, BID, Banco Mundial y CAF, destacando su receptividad a las iniciativas uruguayas. La decisión de la FAO de que Uruguay lidere esta conmemoración es vista como un reconocimiento a una política de Estado de larga data: la reivindicación de la ganadería basada en campo natural como identidad fundamental de la producción nacional. Asimismo, es un reconocimiento a los productores que sostienen esta actividad.
Para el MGAP, este año internacional representa una oportunidad para comunicar y reforzar la singularidad de la producción de carne uruguaya, tanto vacuna como ovina, basada en el campo natural y el trabajo de sus productores. Carámbula afirmó que Uruguay no compite en el mercado internacional por volumen, sino por la calidad de sus procesos y productos. Esta calidad se fundamenta en los productores, las formas de producción –como el sistema extensivo y ecológico del campo natural, con su dimensión ambiental–, y la incorporación de la trazabilidad y los planes de uso y manejo del suelo. Estas medidas acumuladas a lo largo del tiempo, como políticas de Estado, añaden valor a la diferenciación en la calidad de los productos uruguayos, especialmente la carne. El Año de los Pastizales es, por tanto, una plataforma para mostrar cómo, quiénes y dónde se produce la carne en Uruguay, reforzando una base productiva ecológica y una identidad nacional.
Finalmente, al referirse a la importancia de la granja en el ministerio, Carámbula, con su experiencia previa, expresó que 2026 es un año crucial para avanzar y concretar compromisos programáticos. Lo considera un desafío para ampliar la perspectiva del sector más allá de la ganadería, reconociendo la centralidad de otros rubros como la granja, la avicultura, la lechería y la pesca, que son vitales para la producción de alimentos de consumo interno. El subsecretario concluyó que 2026 debe ser un año para «valorizar y dignificar» estas producciones y a sus trabajadores. Destacó que un estudio reciente indica que cerca de 63.000 personas están vinculadas al sector granjero, cuya importancia a menudo se subestima, percibiendo solo el producto final y no la vasta cantidad de familias involucradas ni su profunda conexión con el desarrollo local, ejemplificado en localidades de su propio departamento, Canelones.
Fuente: Enlace Original

