Un contingente de bomberos uruguayos, que se alista para ofrecer su respaldo en la ardua labor de combate a los incendios forestales que azotan Chile, tiene programada su partida este viernes. El despegue, según confirmaron fuentes de la Dirección Nacional de Bomberos, está fijado para las 9:00 horas desde el Aeropuerto Internacional de Carrasco.
Esta operación de asistencia internacional se materializa luego de una petición formal de ayuda emitida por el gobierno chileno, cuya aceptación y confirmación fue hecha pública por el presidente uruguayo, Yamandú Orsi. La República Oriental del Uruguay accedió a esta “solicitud de apoyo” para sumarse a las tareas de extinción y control en las regiones del Ñuble y Biobío, áreas que han sido oficialmente declaradas zonas de catástrofe debido a la gravedad de la situación.
El presidente Orsi detalló que el requerimiento llegó por los canales diplomáticos de la Cancillería, y que la decisión adoptada implica el envío inicial de un equipo compuesto por entre 30 y 40 bomberos. El primer mandatario enfatizó que la asistencia demandada es, en su mayoría, de carácter humano, dado que en diversas áreas impactadas por el fuego, la orografía y las condiciones impiden el acceso de maquinaria pesada, haciendo indispensable el trabajo a pie. Asimismo, recordó que Uruguay posee una trayectoria en el envío de personal de emergencia en situaciones similares en el extranjero.
La catástrofe que enfrenta Chile ha dejado un saldo trágico de al menos 20 personas fallecidas y miles de ciudadanos sin vivienda. Hasta el momento, no se ha informado de la presencia de ciudadanos uruguayos entre las víctimas o afectados directos por los siniestros.
Desde Chile, el presidente Gabriel Boric hizo un llamado a la unidad y agradeció la masiva muestra de solidaridad internacional. Entre los países que han respondido o se han comprometido a enviar recursos y equipos se encuentran Estados Unidos (a través de su embajada), México, Uruguay, Portugal, Brasil y Paraguay, que aportarán sus propios contingentes de ayuda.
Los focos ígneos, que comenzaron a manifestarse desde el 16 de enero, experimentaron una dramática escalada en intensidad el domingo y lunes pasados. En esos días, la combinación de altísimas temperaturas y fuertes vientos creó condiciones perfectas para la rápida propagación del fuego hacia áreas densamente habitadas. Las regiones más impactadas y con los perjuicios más severos son Ñuble, La Araucanía y Biobío.
En las horas más recientes, los testimonios desde el sur de Chile reflejan la desesperación de los residentes, quienes claman por ayuda en medio de las estructuras devastadas. Un alivio momentáneo llegó con el descenso de las temperaturas, otorgando un respiro crucial a los equipos de emergencia y permitiendo a algunas familias regresar para iniciar la limpieza de los escombros de sus hogares. No obstante, las demandas por el restablecimiento de servicios básicos y la provisión de asistencia inmediata continúan siendo una prioridad urgente.
Las autoridades de Chile han actualizado el balance de la tragedia, indicando que la cifra de personas damnificadas supera ya las 7.200 y se encuentra en constante crecimiento. El presidente Boric realizó un recorrido por las áreas más afectadas para constatar la situación, y su gobierno ha anunciado una serie de medidas de apoyo, entre las que se destaca un bono económico destinado a las familias perjudicadas. Paralelamente, se intensifican los esfuerzos para asegurar que la ayuda humanitaria y material llegue con la máxima celeridad a las comunidades que han sufrido los golpes más duros de esta emergencia. (Fuente: AFP).
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