La Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) ha establecido una veda inmediata para la extracción, transporte, comercialización y consumo de moluscos bivalvos –específicamente almejas, mejillones y berberechos– procedentes del departamento de Rocha. La medida, que entró en vigor el pasado viernes 24 de abril, se mantendrá vigente hasta nueva disposición debido a la detección de toxinas por marea roja.
Esta determinación, según aclaró la autoridad, no se extiende a otros productos de la pesca industrial o artesanal en la zona, como pescados, calamares o camarones. La decisión se fundamenta en los resultados de análisis efectuados en moluscos bivalvos recolectados en Rocha, que confirmaron la presencia de toxinas lipofílicas.
Estas toxinas, generadas por el fenómeno conocido como marea roja, pueden acarrear serios riesgos para la salud humana si los productos contaminados son consumidos, provocando síntomas nerviosos o gastrointestinales, según la microalga involucrada. Además, este fenómeno puede impactar negativamente en la fauna acuática, causando mortandad de peces, aves y mamíferos. En cumplimiento del artículo 121 del Decreto Nº 115/018, se procedió a la prohibición inmediata. Cualquier infracción a esta disposición será sancionada conforme a lo establecido en el Capítulo X de la Ley N° 19.175 de 2013.
La marea roja, técnicamente conocida como “Floraciones de Algas Nocivas (FAN)”, se define como la proliferación de microalgas con capacidad para producir toxinas. Es importante señalar que este fenómeno no siempre implica un cambio en la coloración del agua y, de hecho, en muchas ocasiones pasa desapercibido a simple vista. Su detección requiere de estudios microscópicos del agua y análisis específicos de los moluscos para confirmar la presencia de estas microalgas tóxicas y el nivel de toxicidad.
Este fenómeno natural suele manifestarse en zonas costeras con condiciones ambientales propicias, como la luz solar adecuada, temperatura, salinidad y un buen aporte de nutrientes, especialmente en bahías, estuarios o mares interiores resguardados de vientos fuertes. Para salvaguardar la salud pública y los recursos marinos, la Dinara ha implementado desde 1980 un programa de monitoreo de biotoxinas en moluscos bivalvos y de fitoplancton nocivo a lo largo de la costa atlántica uruguaya. Este programa abarca localidades clave como Piriápolis, Punta del Este, La Paloma, Arachania, Valizas, Punta del Diablo, La Coronilla y Barra del Chuy.
Dado que no existen antídotos para las toxinas producidas por la marea roja, la única estrategia eficaz para proteger a la población es la prevención, a través de alertas y el establecimiento de vedas. El levantamiento de estas prohibiciones se lleva a cabo únicamente cuando los monitoreos confirman la ausencia de toxicidad en los moluscos, sin que exista un plazo preestablecido para que la situación se normalice.
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