El sector ovino enfrenta un escenario dual, marcado por una persistente baja en el precio de exportación de la carne y una estabilización en el mercado de la lana. El valor de la carne ovina acumula siete semanas consecutivas de descenso, generando inquietud entre los productores y la cadena agroindustrial. En los últimos treinta días, el precio promedio de la tonelada exportada se situó en US$ 5.591, lo que representa una disminución notable de US$ 1.600 desde el pico de US$ 7.200 registrado a principios de marzo.
Según datos provisorios del Instituto Nacional de Carnes (INAC), el valor más reciente para la última semana fue de US$ 6.017. En cuanto a los destinos de exportación, abril ha sido testigo de un fuerte repunte de China, que recibió 274 toneladas, superando el doble de lo enviado en todo marzo y sextuplicando los volúmenes de abril del año anterior. Brasil también fue un destino relevante con 103 toneladas. Es notable la ausencia de Israel, la Unión Europea y Rusia en los registros de abril, a diferencia de meses previos. Por otro lado, mercados de Medio Oriente como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait y Qatar, que habían mostrado interrupciones por conflictos recientes, han reactivado sus compras.
En el acumulado del año, las exportaciones de carne ovina de Uruguay alcanzan las 3.452 toneladas, lo que representa una contracción interanual del 27%. No obstante, el valor promedio de estas exportaciones ha mejorado, situándose en US$ 6.649, un 30% por encima de los US$ 5.134 registrados el año anterior. En el mercado de animales vivos para faena, la oferta sigue siendo escasa, lo que mantiene los precios en niveles históricamente altos. Aunque el ritmo de ascenso se ha desacelerado, los valores se han mantenido estables respecto a la semana pasada, con los corderos negociándose fluidamente en torno a los US$ 6 por kilogramo y las ovejas entre US$ 4,80 y US$ 4,90, sin restricciones de entrada o penalizaciones por tamaño de carcasa.
Los niveles de faena ovina han descendido drásticamente, registrando apenas 4.092 cabezas entre el 19 y el 25 de abril, una cifra que representa menos de la mitad de la semana precedente. Este volumen lleva el total parcial de abril a 17.130 lanares, un 32% menos en comparación con el mismo período de 2025. Respecto a la composición de la faena, se observa un incremento en el porcentaje de ovejas, pasando del 35% al 40%, mientras que la proporción de corderos disminuyó del 49% al 45% y la de borregos se redujo del 12% al 6%. El acumulado anual de faena alcanza las 164.315 cabezas, implicando una caída del 23%, con la reducción más acentuada en los borregos, que mostraron un 34% menos en el año y un impresionante 74% de baja en abril.
En contraste, el mercado lanero ha logrado mantenerse estable, operando en sus valores máximos desde 2019. Sin embargo, en Australia, el tipo de cambio generó algunas fluctuaciones. El dólar australiano más débil se tradujo en resultados dispares: el indicador IME subió dos centavos en moneda local, alcanzando AU$ 18,97 por kilo base limpia, pero ajustó seis centavos a la baja en dólares estadounidenses, situándose en US$ 13,52. A pesar de esta corrección del 0,44% en dólares respecto a la semana previa, la tónica general fue de estabilidad en los altos precios. Si bien la prudencia limitó nuevas alzas en las lanas más finas, se registraron incrementos de hasta el 4% en lanas Cruza y Corriedale de 28 micras, superando los US$ 5 por kilo base limpia en las subastas australianas.
La zafra actual se ha caracterizado por su rapidez, con cotizaciones favorables que impulsaron las ventas, dejando un remanente mínimo antes de una nueva esquila que se anticipa con un volumen de producción similar al anterior. En China, la demanda industrial se enfoca en el abastecimiento a corto plazo, con validación de precios actuales. No obstante, las adquisiciones a futuro son escasas, ya que las ofertas presentan descuentos significativos que los vendedores no están dispuestos a aceptar, según declaraciones del exportador Djalma Puppo en Radio Rural. Los procesadores chinos operan con márgenes estrechos y, aunque las proyecciones no auguran un aumento sustancial de la oferta que justifique una caída de precios, se abstienen de realizar compras a futuro con los valores actuales. Esta realidad de oferta limitada y sin proyecciones de crecimiento es un factor común entre Uruguay y los principales productores laneros a nivel global.
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