Auge de Precios Agrícolas: Los Costos Avanzan Más Rápido que las Cotizaciones en un Nuevo Ciclo Alcista

El período de precios bajos que ha caracterizado a las materias primas, especialmente a los granos, desde 2022, parece estar concluyendo. El conflicto en Medio Oriente ha paralizado el tránsito por el Estrecho de Ormuz, una arteria vital para el transporte de hidrocarburos y fertilizantes. Esta interrupción está provocando una disrupción simultánea en los mercados de energía, cereales y abonos, una situación no vista desde la invasión rusa a Ucrania en aquel mismo año.

El repunte de precios para productos de origen animal ya lleva un tiempo. Recientemente, la lana en el mercado australiano ha mostrado un notable impulso, superando los US$ 13,50 por kilo base limpia y alcanzando sus valores más altos desde 2019, generando optimismo de cara a la próxima zafra de esquila. La cotización de la carne, por su parte, ha experimentado un incremento constante durante los últimos dos años, con un aumento del 20% en los últimos doce meses, alcanzando un promedio de US$ 5.700 por tonelada en abril. Esta situación marca récords mensuales para naciones como Uruguay, Argentina y Brasil, impulsada por una robusta demanda estadounidense, una China que ha reconfigurado sus importaciones con cuotas más estrictas para Brasil y Australia, y una expansión de las adquisiciones por parte de economías emergentes en el Sudeste Asiático y Medio Oriente.

No obstante, el giro actual del mercado se centra ahora en los granos, con el potencial de extenderse a cereales que han tenido una recuperación más lenta, como el trigo y el arroz. Las raíces de estos movimientos podrían generar repercusiones significativas a mediano y largo plazo.

**Escalada del Petróleo: de US$ 60 a US$ 110**

El conflicto bélico, que se extiende por tercer mes sin visos de solución, ha provocado un incremento dramático en el precio del petróleo, pasando de US$ 60 por barril en enero a superar los US$ 110 en la última semana. Este salto del 80% ha comenzado a generar un impacto considerable a nivel local, incluyendo escasez de gasoil en ciertas regiones. El reciente ajuste del 1º de mayo, con un aumento del 14% en el gasoil y del 7% en la nafta, intensifica aún más la presión sobre los costos de producción, ya evidentes en el valor de los fertilizantes.

Los precios de los fertilizantes nitrogenados se dispararon tan pronto como el crudo comenzó su ascenso. Su trayectoria futura es incierta, debido a la alta dependencia del gas natural para su fabricación y a las limitaciones impuestas por exportadores clave como Rusia y China, sumadas a las restricciones de las naciones de Medio Oriente, usuales proveedores globales. Adicionalmente, se registran obstáculos en el comercio de ácido sulfúrico, componente esencial para los fertilizantes fosfatados. Con la prolongación del conflicto y los bloqueos, la escasez y el valor de estos insumos continúan en ascenso. La urea, por ejemplo, ha duplicado su precio internacional en lo que va del año.

**Impacto en el Campo**

El incremento vertiginoso en los costos de fertilizantes y combustibles está llevando a los productores agrícolas a tomar dos tipos de medidas: disminuir la superficie de siembra, especialmente para cultivos que demandan mucho nitrógeno como el trigo y el maíz, y reducir la cantidad de fertilizante aplicado en comparación con años anteriores, ajustando las dosis según la fluctuación de los precios durante el ciclo del cultivo. Daniel Bertotto, socio de Ingeniería en Fertilizantes en Argentina, comentó que «los precios probablemente descenderán al finalizar el conflicto, aunque se desconoce cuál será el nuevo punto de equilibrio». Asimismo, afirmó en Radio Rural que es «complicado evitar la escalada de costos y la inflación alimentaria».

Recientemente, India convocó a una licitación por 2,8 millones de toneladas de urea, con ofertas entre US$ 935 y US$ 959 FOB por tonelada. Sin embargo, estos precios no están siendo aceptados por el resto del mercado, llevando a países como Brasil, Estados Unidos, Argentina y Europa a suspender sus importaciones. Según Bertotto, esta situación refleja una «destrucción de la demanda» global.

**Aumenta la Incertidumbre Climática**

La sequía inicial en Estados Unidos, que ya impacta el trigo y genera un futuro incierto para la primavera boreal, junto con la posible aparición de un «Super Niño», podría tener una influencia significativa en los meses venideros. Mientras que para Uruguay esto implicaría mayores precipitaciones, en el centro de Brasil y Australia se anticipan déficits hídricos. En este último, ya se han revisado a la baja las previsiones para la próxima cosecha de trigo, cebada y colza, con una reducción considerable tanto en la superficie sembrada como en los rendimientos esperados. Se asume que 2026 y 2027 serán períodos de temperaturas sin precedentes, caracterizados por sequías en ciertas regiones e inundaciones en otras, lo que podría provocar interrupciones más severas para los cultivos ya vulnerables.

**El Protagonismo de las Oleaginosas Invernales**

La solidez del mercado, hasta hace poco, se enfocaba en las oleaginosas (aceite de soja, colza y girasol), impulsada por la demanda creciente del sector de biocombustibles. Los productos que reemplazan al petróleo están adquiriendo mayor valor. El aceite de soja superó esta semana los US$ 1.600 por tonelada en Estados Unidos, alcanzando su punto más alto desde noviembre de 2022. A nivel local, el grano de soja registra su precio más elevado en más de un año, permitiendo a los agricultores uruguayos obtener más de US$ 400 por tonelada, aunque con rendimientos que, en muchos casos, serán la mitad o incluso menos que en la campaña anterior.

La colza, debido a su alto contenido de aceite, es el cultivo que mejor refleja la fluctuación de los precios del crudo. Esta semana superó los US$ 530 por tonelada en Uruguay, coincidiendo con el inicio de la siembra invernal. La fuerte demanda de semillas sugiere una superficie de siembra récord, estimada en 350 mil hectáreas, lo que podría consolidar a la colza como el cultivo de invierno más importante.

Las proyecciones de reducción en la superficie cultivada y en la producción de colza en Australia, bajo la amenaza del fenómeno El Niño, están siendo consideradas por los mercados. Se anticipa una disminución del 19% en la producción, hasta los 6,2 millones de toneladas, con exportaciones estimadas en 4,7 millones, lo que representa un descenso del 16% respecto a 2025.

Un desarrollo significativo para la próxima temporada se concretó este jueves, cuando, contra todo pronóstico, Nufarm y LDC revelaron un esquema comercial para la carinata. Este plan establece un precio de referencia basado en la posición de mayo de 2027 de colza en el mercado Matif de París, aplicando un descuento de US$ 25. El valor inicial del cultivo se situará alrededor de los US$ 580 por tonelada, con centros de recepción en Nueva Palmira y Montevideo. Durante la campaña anterior, la carinata, un cultivo diseñado específicamente para la producción de biocombustibles, experimentó una expansión sólida, alcanzando las 35.000 hectáreas sembradas, con rendimientos medios de 1.900 kg/ha (e incluso entre 2.200 y 2.400 kg/ha en algunos predios) y precios que oscilaron entre US$ 500 y US$ 550 por tonelada, superando los valores de referencia de la colza.

**Los Cereales Entran en Escena**

La tendencia alcista observada recientemente en los granos oleaginosos se ha propagado ahora a los cereales. El trigo ha alcanzado sus valores más elevados desde mayo de 2024 en la Bolsa de Chicago, con un incremento del 25% en lo que va de 2026, llegando a US$ 257 por tonelada para la posición de diciembre. Resulta complejo determinar el alcance de esta suba en Uruguay. Disminuciones de superficie sembrada cercanas al 10% en Australia, y menores en Argentina y Uruguay, no bastan para provocar un alza descontrolada. Pablo Della Mea, consultor en estrategias comerciales agrícolas, sugiere que una referencia de planificación para el cultivo de trigo en Uruguay no debería exceder los US$ 220 por tonelada. Las reservas globales de trigo suman 277 millones de toneladas, una cantidad que necesitaría una disrupción masiva para generar escasez. Aunque el trigo en Estados Unidos ha subido considerablemente, con el 70% de la superficie invernal afectada por la sequía, los precios de exportación de Rusia, Argentina y Uruguay se mantienen estables en US$ 230 por tonelada, desvinculados de las cotizaciones de Chicago. En el mercado uruguayo, el trigo ha repuntado de US$ 195 a US$ 210 por tonelada en las últimas semanas.

Sin embargo, la inminente llegada de un fenómeno El Niño de gran intensidad, sumada a la persistencia del conflicto bélico, sugiere un aumento en las adquisiciones. Naciones con una alta dependencia de las importaciones están concretando compras significativas para asegurar sus reservas de trigo. Un ejemplo es Arabia Saudita, que acaba de adquirir 935 mil toneladas, su mayor compra desde diciembre de 2023. El alza del trigo en Chicago también fortalece las expectativas para la cebada a nivel local, cuyas referencias mejoraron entre US$ 45 y US$ 50 por tonelada en abril en comparación con la zafra anterior, alcanzando los US$ 245 y generando mayor interés en la asignación de áreas para las malterías. El maíz en Estados Unidos ha mostrado un repunte más modesto, del 7% desde el inicio del año en la posición de mayo de Chicago, con valores que superaron los US$ 183 por tonelada en picos recientes.

**El Arroz: ¿Un Próximo Repunte?**

El mercado del arroz, hasta el momento, sigue a la zaga. Sus precios se encuentran en los niveles más bajos de los últimos cinco años en regiones como el Mercosur, Estados Unidos y Asia. Sin embargo, la presión ejercida por los crecientes costos de producción ya está provocando una reorientación de las superficies de siembra en Asia. En naciones cruciales como Tailandia y Vietnam, los agricultores han empezado a sembrar utilizando menos insumos. La FAO anticipa «una oferta mundial más restringida en la segunda mitad del año y a comienzos del próximo», lo que podría desencadenar una modificación en la trayectoria de los precios en los próximos meses.

La convergencia de factores como el aumento en los gastos de producción, la disminución de las áreas cultivadas, una fertilización reducida y las posibles variaciones en las lluvias monzónicas debido al «Super Niño» podrían transformar el panorama para este cereal, que actualmente presenta los precios más deprimidos. Un industrial del norte de Uruguay comentó que “si bien los precios no se han modificado por el momento, se percibe un incremento en la demanda, lo que permite la comercialización”. Ante una disminución de la superficie de siembra muy probable, las indicaciones que surjan en los próximos tres meses serán determinantes para las decisiones de los productores de arroz en Uruguay. Por el momento, el costo del gasoil sigue siendo un desafío preponderante.

Fuente: Enlace Original

Por

Related Post

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *