Los sistemas agroalimentarios de las Américas enfrentan un serio impacto debido a los actuales conflictos geopolíticos, evidenciado en el notable incremento de los precios de los fertilizantes y las interrupciones en su comercio. Esta situación subraya la urgencia de que las naciones del continente actúen de manera conjunta, dejando de lado iniciativas individuales.
Se considera fundamental articular una respuesta coordinada entre los gobiernos y los diversos actores del sector, cimentada en el diálogo y la cooperación. Así lo manifestaron representantes del ámbito privado –abarcando a líderes de fertilizantes, insumos, logística y energía– durante un encuentro de alto nivel convocado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), el cual fue presidido por su Director General, Muhammad Ibrahim.
El propósito del encuentro fue analizar las implicaciones del actual escenario en Medio Oriente, que se suma a otros sobresaltos geopoléticos y de mercado con consecuencias globales, especialmente en el suministro de insumos esenciales para la producción agropecuaria. El IICA impulsó este debate con la certeza de la necesidad de estrechar la colaboración entre el sector público y el privado, dado el papel central que este último desempeña en la producción, distribución y toma de decisiones a lo largo de las cadenas de valor agroalimentarias.
La apertura de la reunión estuvo a cargo del Director General del IICA y de Kip Tom, una figura destacada del sector agropecuario estadounidense y vicepresidente de Política Agrícola en el America First Policy Institute (AFPI), además de ex embajador de su país ante organismos internacionales con sede en Roma. La moderación recayó en Gabriel Carballal, productor agropecuario uruguayo y secretario de Global Farmer Network. Los asistentes resaltaron que, en el continente, el sector agropecuario es trascendental para el desarrollo económico de las naciones y para la seguridad alimentaria mundial, lo que hace imperativa la elaboración de respuestas que atenúen las vulnerabilidades. Asimismo, subrayaron el rol central del IICA por su habilidad para establecer vínculos con gobiernos, centros de investigación, la academia, la sociedad civil y organismos de financiamiento, con el fin de promover políticas públicas e inversiones en herramientas que ayuden a los productores agropecuarios a ser más resilientes frente a las crisis.
El incremento del precio internacional de los fertilizantes fue calificado como un problema fundamental, aunque no exclusivo, ya que otras esferas como la energía, el transporte y la logística, así como el comercio, también fueron señaladas como focos de inquietud. En este sentido, se enfatizó la necesidad de abordar respuestas a corto, mediano y largo plazo. Las primeras deben orientarse preferentemente hacia los pequeños y medianos productores, quienes disponen de menores medios para afrontar la crisis. Con una visión más amplia, se acordó que el contexto actual debe ser aprovechado como una oportunidad para impulsar la transformación de los sistemas agroalimentarios del continente, basada en la ciencia y la innovación.
Desde el sector privado se expusieron los progresos que se están logrando en el continente en el desarrollo de bioinsumos y, de manera específica, de biofertilizantes, los cuales fueron indicados como parte de la solución. También se señaló la imperiosa necesidad de una mayor coordinación entre el sector público y privado para impulsar de forma decidida la transferencia de tecnologías hacia los pequeños y medianos agricultores, responsables en América Latina y el Caribe de la mayor parte de los alimentos producidos en la región.
La exigencia de destinar mayores recursos económicos a los fertilizantes puede alterar las decisiones de siembra de los productores o llevarlos a disminuir la inversión en otros insumos. Esto, en última instancia, podría generar una reducción de rendimientos, un aumento en los precios de los alimentos e incidir negativamente en la seguridad alimentaria. En este sentido, la vasta riqueza de recursos naturales del continente fue destacada como un activo valioso, que ya se está transformando en oportunidades de desarrollo mediante proyectos de bioeconomía, que priorizan la innovación y el cuidado del ambiente. La región también posee importantes reservas de gas natural, materia prima esencial para la fabricación de fertilizantes nitrogenados, los cuales en su mayoría son importados, lo que convierte a los países en vulnerables ante choques externos.
Los participantes coincidieron en que parte del cambio de paradigma necesario para disminuir la exposición a situaciones críticas debe concretarse a través de la armonización de las normativas regionales en temas vinculados al comercio agrícola, con el objetivo de fomentar mercados más abiertos en la región.
Asimismo, se hizo hincapié en la necesidad de fortalecer los sistemas de información para mejorar la capacidad de los países de anticipar crisis. Con esta convocatoria, el organismo hemisférico reafirmó su voluntad y compromiso de liderar los esfuerzos de coordinación entre los distintos actores de las Américas, con la misión de mitigar los impactos de las múltiples crisis sobre los países y sus poblaciones, y de aprovechar las oportunidades que se presenten.
Este diálogo con el sector privado fue precedido por otro encuentro promovido recientemente por el IICA, en el cual ministros y altos funcionarios de Agricultura de las Américas realizaron un llamado a mejorar la coordinación entre los países con el fin de reducir las vulnerabilidades de los sistemas agroalimentarios y fortalecer el rol del continente como principal proveedor de alimentos del mundo.
El IICA es el organismo internacional especializado en agricultura del Sistema Interamericano, cuya misión es estimular, promover y respaldar los esfuerzos de sus 34 Estados Miembros para lograr el desarrollo agrícola y el bienestar rural mediante una cooperación técnica internacional de excelencia.
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