Este viernes, 27 de febrero de 2026, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, informó sobre la inminente aplicación provisional del pacto comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. Esta decisión se toma mientras el Parlamento Europeo ha remitido el acuerdo al Tribunal de Justicia para su revisión legal, buscando un pronunciamiento sobre su constitucionalidad.
La vicecanciller de Uruguay, Valeria Csukasi, comentó que esta resolución política de la Comisión Europea era previsible. Explicó que su materialización fue posible gracias a la aprobación parlamentaria del tratado en Uruguay y, posteriormente, en Argentina. Esta secuencia permitió que Von der Leyen impulsara la aplicación anticipada, la cual se espera que se concrete «a mediados de año», según adelantó Csukasi el viernes en el programa Arriba Gente de Canal 10. La funcionaria destacó que esto evitará una espera de hasta dos años por la decisión del Tribunal de Justicia Europeo, haciendo que «en pocos meses vamos a ver el acuerdo hecho realidad».
**Aceleración en el Mercosur por las cuotas**
Esta determinación por parte de Europa imprime urgencia a la discusión interna en el seno del Mercosur. Los países miembros —Uruguay, Argentina, Brasil y Paraguay— deberán agilizar el proceso para consensuar el reparto de las cuotas de acceso al mercado de la UE.
La viceministra de Relaciones Exteriores detalló que las deliberaciones sobre la distribución de las cuotas en el Mercosur iniciarán en marzo. «Ya no existe margen de elección; es imperativo acelerar y establecer las definiciones. La distribución es ineludible, ya que hay un compromiso de informar a la Unión Europea sobre cómo se asignarán», enfatizó Csukasi. Subrayó la complejidad de esta negociación y la escasez de tiempo: «Si el acuerdo entra en vigencia antes de la mitad del año, el pacto estipula que, 90 días después de su implementación, el Mercosur debe comunicar a la UE el esquema de reparto de cuotas. Esto nos deja solo unos meses para resolver los puntos pendientes», añadió.
Respecto a los diferentes cupos, indicó que la cuota de carne será la más desafiante, pues es «la que los cuatro países valoran y desean». Otras cuotas, como las de arroz, productos lácteos o aceites, podrían generar interés en uno, dos o tres de los socios, facilitando así su negociación. Csukasi afirmó que se persigue «un resultado equitativo» para todas las naciones del bloque, reconociendo al cierre: «Todos aspiramos al mejor desenlace, y eso genera tensiones inherentes a cualquier negociación».
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