El Casal Catalá de Montevideo, cuya acta de fundación data del 29 de enero de 1926 en el hogar de su primer presidente, Ramón Panedas, conmemora este año un siglo de existencia con un calendario repleto de actividades. En este marco, la Intendencia de Montevideo otorgó una distinción a la institución, en reconocimiento a su incansable labor en la preservación, promoción y difusión de las costumbres y el legado catalán en tierras uruguayas.
Durante el acto de homenaje, el intendente de Montevideo, Mario Bergara, destacó la trascendencia de la organización. «Es imperativo reconocer a una institución que, a lo largo de cien años, ha sido un pilar fundamental en la edificación social, cultural y política de nuestra nación», expresó Bergara, enfatizando que «los inmigrantes contribuyeron decisivamente a forjar la identidad y la estructura de Uruguay».
Asimismo, el intendente resaltó el papel histórico del Casal Catalá como un centro de acogida y soporte para innumerables migrantes catalanes que, por diversas circunstancias, buscaron establecerse y contribuir en Uruguay.
Por su parte, Sarita Figueras Sánchez, presidenta del Casal Catalá de Montevideo, compartió su profunda emoción. «Este reconocimiento representa un enorme motivo de orgullo para nosotros», afirmó, añadiendo que, como descendiente de catalanes y actual líder de la institución, la experiencia era «sumamente conmovedora».
Hoy, la sede del Casal Catalá alberga una biblioteca con textos en catalán, apoya activamente grupos de teatro y danza, y edita la revista Manelic. Este espacio, concebido como un punto de encuentro intergeneracional, cultural y social, es también el artífice de celebraciones tradicionales catalanas ya arraigadas en Montevideo, como la «Nit de Sant Joan», que convoca cada 24 de junio a la plaza Varela, y la «Diada de Sant Jordi», jornada dedicada al intercambio de libros y rosas, acompañada de una diversa agenda cultural.
La presidenta Figueras Sánchez subrayó que este homenaje «distingue la relevancia y el impacto de la cultura catalana en la sociedad uruguaya, tanto en su dimensión histórica como política, social y cultural». Concluyó expresando su orgullo por este reconocimiento y reiterando el compromiso de la organización: «Continuamos trabajando arduamente por mantener viva esta herencia, una tarea que, si bien es una gran responsabilidad, también constituye un valioso desafío».
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